Cantopolítico: Bakunin, Tolstoi ¿O ambos?

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

viernes, enero 02, 2009

Bakunin, Tolstoi ¿O ambos?

León Tolstoi Mijail Bakunin

Habiendo leído algunos extractos de ambos autores, y teniendo en cuenta los títulos de sus obras, creía tener una idea de lo que vendría al leer "Dios y el Etado" y "El cristianismo presentado no como una doctrina mística, sino como una nueva moral". Y no me equivoqué (tanto). Todo lo que he leído se adapta en cierta manera a lo que imaginé. Pero, sin desmerecer el resto de las ideas que son también muy interesantes, hay algo que me sorprendió.

El hecho de observar que dos autores que en algunas ideas parecen tan opuestos, tan lejanos, cuando nos concentramos en lo que esencialmente dicen, nos encontramos con ideas muy similares. Mientras un mensaje ataca con fuerza a "Dios", otro con la misma fuerza lo defiende. Uno que ataca el concepto de iglesia, otro que lo ocupa intentando no vincularlo a la hipocresía, la intolerancia y el poder del Catolicismo. Pero al final, si dejamos lo absurdo de lado, logramos notar lo que importa.

Lo esencial muchas veces es invisible a los ojos. Otras veces sólo basta con no cerrarnos, y concentrarnos. Simplemente concentrarnos.

Extracto de "Dios y el Estado" de Mijail Bakunin

Resumo. Nosotros reconocemos, pues, la autoridad absoluta de la ciencia, porque la ciencia no tiene otro objeto que la reproducción mental, reflexiva y todo lo sistemática que sea posible, de las leyes naturales inherentes a la vida tanto material como intelectual y moral del mundo físico y del mundo social; esos dos mundos no constituyen en realidad más que un solo y mismo mundo natural. Fuera de esa autoridad, la única legítima, porque es racional y está conforme a la naturaleza humana, declaramos que todas las demás son mentirosas, arbitrarias, despóticas y funestas.

Reconocemos la autoridad absoluta de la ciencia, pero rechazamos la infabilidad y la universalidad de los representantes de la ciencia. En nuestra iglesia -séame permitido servirme un momento de esta expresión que por otra parte detesto; la iglesia y el Estado mis dos bestias negras-, en nuestra iglesia, como en la iglesia protestante, nosotros tenemos un jefe, un Cristo invisible, la ciencia; y como los protestantes, consecuentes aún que los protestantes, no quieren sufrir ni papas ni concilios, ni cónclaves de cardenales infalibles, ni obispos, ni siquiera sacerdotes, nuestro Cristo se distingue del Cristo protestante y cristiano en que este último es un ser personal, y el nuestro es impersonal; el Cristo cristiano, realizado ya en un pasado eterno, se presenta como un ser perfecto, mientras que la realización y el perfeccionamiento de nuestro Cristo, de la ciencia, están siempre en el porvenir, lo que equivale a decir que no se realizarán jamás.

No reconociendo la autoridad absoluta más que ciencia absoluta, no comprometemos de ningún momento nuestra libertad. Entiendo por las palabras “ciencia absoluta”, la única verdaderamente universal que reproduciría idealmente el universo, en toda su extensión y en todos sus detalles infinitos, el sistema o la coordinación de todas las leyes naturales que se manifiestan en el desenvolvimiento incesante de los mundos. Es evidente que esta ciencia, objeto sublime de todos los esfuerzos del espíritu humano, no se realizará nunca en su plenitud absoluta. Nuestro Cristo quedará, pues, eternamente inacabado, lo cual debe rebajar mucho el orgullo de sus presentantes patentados entre nosotros. Contra ese Dios hijo, en nombre del cual pretenderían imponernos autoridad insolente y pedantesca, apelaremos al Dios padre, que es el mundo real, la vida real de lo cual El no es más que una expresión demasiado imperfecta y de quien nosotros somos los representantes inmediatos, los seres reales, que viven, trabajan, combaten, aman, aspiran, gozan y sufren.

Extracto de "El reino de Dios está dentro de vosotros" - o - "El cristianismo presentado no como una doctrina mística sino como una nueva moral" de León Tolstoi

Uno de estos malentendidos es que la doctrina cristiana sea irrealizable; por eso, o ella no es de hecho obligatoria, es decir, no debe servir de guía, o entonces debe modificarse, atenuada hasta el límite en que su obediencia sea posible dentro de nuestra orden. El segundo malentendido consiste en que esta doctrina, que manda amar y servir a Dios, apenas es clara, mística, y no tiene un objetivo definido de amor; y, por lo tanto, debe ser sustituida por una doctrina más exacta y más comprensible de amar y servir a la humanidad.

El primer malentendido, en cuánto a la imposibilidad de practicar la doctrina cristiana, viene del hecho que los hombres seguidores del concepto social de la vida, no comprendiendo el motivo que guía a los que siguen la doctrina cristiana y, considerando la indicación de la perfección como una regla de vida, piensan y dicen que les es imposible seguir la doctrina de Cristo, porque la ejecución completa de las exigencias de esta doctrina destruiría la vida. "Si un hombre cumpliera lo que predica Cristo, éste destruiría su vida; y si todos los hombres lo cumplieran, toda la especie humana dejaría de existir", dicen ellos.

"No os preocupéis por el mañana, por lo que comeréis, ni por lo que beberéis, ni con lo que os vestiréis" - dice Cristo. Sin defender la propia vida, sin resistir al mal con la violencia, dando la propia vida por el prójimo y guardando la castidad absoluta, el hombre y la humanidad no podrían existir, piensan y dicen ellos.

Y tienen absoluta razón, si consideran las indicaciones de perfección dadas por la doctrina de Cristo como reglas que cada uno debe respetar, así como, en la doctrina social, cada uno debe cumplir las reglas de pago de los impuestos, de participación en la justicia etc.

El malentendido consiste exactamente en esto: que la doctrina de Cristo dirige a los hombres con un medio que no a las doctrinas fundamentadas en el concepto de la vida inferior. Las doctrinas sociales se dirigen solamente con reglas y con leyes, a las cuales es preciso someterse exactamente. La doctrina de Cristo guía a los hombres mostrándoles la infinita perfección del Padre celeste, perfección a la que cada hombre puede aspirar libremente, independiente del grado de imperfección en que él se encuentre.

El malentendido de los hombres que juzgan la doctrina cristiana desde el punto de vista social consiste en que, suponiendo que la perfección indicada por Cristo pueda ser totalmente alcanzada, ellos se preguntan (cómo se preguntan, suponiendo que las leyes sociales sean observadas): "¿qué acontecerá cuando esto ocurra?" Esta suposición es falsa, porque la perfección indicada a los cristianos es infinita y nunca podrá alcanzarse. Cristo presenta su doctrina, sabiendo que la perfección absoluta nunca será alcanzada, pero que la tendencia a esta perfección absoluta e infinita aumentará continuamente la felicidad de los hombres, y que, en consecuencia, esta felicidad podrá ser indefinidamente aumentada.

Cristo enseña, no a los ángeles, sino a los hombres que se mueven y viven una vida animal. A esta fuerza animal del movimiento, Cristo aplica, por así decirlo, una nueva fuerza - la conciencia de la perfección divina - y así dirige el camino de la vida sobre la resultante de estas dos fuerzas.

2 comentarios:

Alfredo dijo...

Hola Andrés! Me alegro de volver a verte por la red.
Y veo que estas ahí, metido con los grandes!
Yo cuando empecé a leer sobre el anarquismo empecé con Dios y el Estado, y más tarde fue cuando encontré a Tolstói.
Yo respeto mucho a Bakunin, es para mi todo un profeta, supuso que si se instauraba un régimen comunista marxista se crearía una "burocracia roja" que jamás quería abandonar el poder y así fue en la URSS y está siendo en cuba. Ellos no educaron ni educan al pueblo para vivir en comunismo, para más tarde destruir el estado sino que someten al pueblo para vivir en comunismo y no tienen la más mínima intención de abandonar el poder jamás por las ventajas que les supone frente al resto del pueblo.
También supuso lo que pasaría si gobernaran los científicos, las atrocidades que cometerían en nombre de la ciencia, la muestra está en la libertad que dio Hitler a los científicos y las atrocidades que ellos cometieron.
Con las atrocidades de la iglesia no le hizo falta suponer, la historia está llena de “suposiciones”.
Si no recuerdo mal en Dios y el Estado, Bakunin atacó la idea de Dios porque dice que es admitir la existencia de un ser superior y siempre que esto se dé es admitir que debemos someternos a ese Ser y por lo tanto una perdida de libertad... Quizás tú que lo has leído más recientemente lo recuerdes mejor que yo, pero creo que era algo así.
Finalizándolo con una frase suya que dice que dándole la vuelta a la mítica frase de que “si Dios no existiese habría que intervalo o crearlo” en caso de que existiese Dios para obtener la libertad, el hombre debería destruirlo.
Pero no sé que piensas tú, crees que Bakunin habla del mismo Dios qué Tolstói? Yo saqué una conclusión no sé si acertada. La fuerza del Dios del que habla Tolstói reside en que Dios es espíritu y que el ser humano es carne y espíritu. Por lo tanto el hombre es materia y divinidad, así pues aquí Bakunin no es aplicable ya que Dios esta dentro de mi mismo, destruir a Dios es destruirme a mi mismo.
Ya no hay superioridad frente al hombre de Dios, hay superioridad frente a la materia por parte de Dios. Y nosotros somos ambas cosas materia y espíritu, y depende de nosotros ser más o menos espirituales..
Yo creo que Bakunin se refiere al Dios institucionalizado, al Dios de las iglesias que pretenden hacer creer que Dios es algo exterior y superior y que para estar en comunión con Él hay que hacerlo a través de ellos o sus máximas autoridades ya sea el Papa, etc. que son los representantes de Dios en la Tierra.
Aquí ya si es lógico pensar como Bakunin pues el hombre no es divinidad sino la iglesia y sus ideas de un Dios externo, por lo tanto destruir a la iglesia y su Dios externo y material el proporcionarnos libertad.
¿Qué piensas?
Saludos,
Alfredo

Gato dijo...

También pienso que el Dios de Bakunin es distinto al de Tolstoi, y me gusta eso del Dios "institucionalizado" que hablas, que es evidente que Tolstoi también ataca.

Yo sólo he leído el capítulo "El Principio de Autoridad". Ahora estoy comenzando con "El Principio Divino" y acá habla más en detalle de materia y espíritu.

Me pareciera que el espíritu de Tolstoi no es el mismo que el de Bakunin y que la materia viva de Bakunin (no inmóvil) se asemeja a ratos al espíritu de Tolstoi. Pero no sé, son más que nada intuiciones que tengo. Me falta darle vueltas un poco más al asunto, y leer un poco más.

Pero cada vez que avanzo en el libro, me lamento que teniendo amigos en común Bakunin y Tolstoi (como Kropotkin) no se hayan conocido. Me hubieran ahorrado tiempo xD.

Pero es claro que cuando hablan de palabras como Dios, materia, espíritu, no están hablando de lo mismo. Pero que la esencia de lo que dicen es muy similar. Tiene que ver con todo esto del lenguaje. Somos muy dogmáticos con las palabras, pero la verdad es que cuesta mucho entender y ponernos de acuerdo en una conversación sobre qué significa tal palabra. Por eso a veces me demoro mucho en conversar. Porque hay todo un asunto previo de ponernos de acuerdo, de entender el cómo percibe el otro, porque somos diversos y con cierta gente nos captamos de inmediato, con otras cuesta mucho.

Te mandé un mail para lo del libro Alfredo, por si ves esto primero que tu mail.

Saludos!