miércoles, mayo 05, 2010
Por fin la izquierda, desde Wilhelm Reich
domingo, abril 11, 2010
Del Aborto

Nosotras pensamos que el tema está mal planteado de raíz. Partimos diciendo que el aborto es una agresión al cuerpo de la mujer, una agresión GRAVE. Es como si hicieras un ataque en toda regla a tu cuerpo y en ese sentido es en el que muchas anarco-feministas estamos en contra del aborto. El aborto, al margen de cuestiones de conciencia, no es un método anticonceptivo ni una forma de control de natalidad. Es un remiendo que a veces tenemos que tomar las mujeres, pero no una solución al problema de los embarazos que no queremos.Una es el culpabilizar a la mujer de un hecho que "tiene" que tomar en un momento dado, por diversas cuestiones en donde el juzgar no viene al caso, y otra diferente es decir que el aborto es una panacea. En los países comunistas (el antiguo bloque del este) el aborto era un recurso que se tomaba casi por obligación (por imposición estatal) en muchos casos y era usado como método anticonceptivo con graves secuelas físicas para las mujeres que abortaban.En China las mujeres abortan porque el Estado les obliga si tienen más de un hijo; en América muchas mujeres indígenas son obligadas a abortar o son esterilizadas en nombre del progreso.El aborto se tiene que hacer en las condiciones higiénicas necesarias. PERO NO NOS ENGAÑEMOS. Cuando a los Estados les interesa controlar la natalidad el aborto es libre y gratuito. Si les conviene que tengamos más hijos se promociona la natalidad. Por tanto sería bueno cuestionarnos si acaso en un régimen de cierta igualdad (donde nosotras no logramos vislumbrar un Estado) la cuestión funcionaría de la misma forma, y de si el aborto sería tan solicitado.Tendríamos que ser nosotras mismas las que conociéramos nuestro propio cuerpo y las que controláramos todo el proceso. Por eso insistimos, no nos engañemos, la cuestión de la natalidad está incluida dentro de ese llamado "nuevo orden mundial" y el aborto forma parte de ese entramado. Dicen que muchos países son pobres por el exceso de natalidad, porque tienen muchos hijos y cuando les contestas que Holanda multiplica por mucho el número de habitantes por km2 de Bolivia no contestan. Nos están engañando y vosotras y vosotros caéis en la trampa.No reivindicamos el aborto libre y gratuito. Reclamamos el control de la mujer sobre su propio cuerpo, DE VERDAD. Y dentro de eso el aborto nos figura como recurso último, sabiendo concientemente que estoy agrediendo gravemente a mi misma. El aborto no es una solución, sólo es un parche. Y nosotras no apostamos a los parches.Anarco-Feministas de España
Por Natalia Ginzburg.
[Natalia Ginzburg fue una novelista, ensayista y dramaturga italiana].
Hace unos días hubo una persona que habló del aborto con palabras serias y verdaderas. Fue Franco Rodano, en un artículo aparecido en un diario el 28 de enero. El artículo se titula "Aborto y clericalismo". Es un artículo muy bello y civil; uno de los más bellos y civiles que he leído en los últimos tiempos.
martes, marzo 30, 2010
Que no haya equívocos

El hombre que ha dejado de ser hombre, ese fantasma que choca cadenas con cadenas, podrá tener fiestas y regalos, por mi parte, no puedo ni debo traicionarme, aún cuando todo el cielo de esta tierra, caiga sobre mi destino y estadía, y me triture los brazos y las piernas, los ojos que guardé de niño en mi caja de colores, y los primeros versos de la nueva vida. (Fesal Chaín)
jueves, marzo 18, 2010
La Fe en la Revolución...

Por Octavio Alberola.
[Octavio Alberola ha sido un destacado militante en la lucha antifranquista. Coordinó el organismo llamado Defensa Interior (DI), un grupo secreto formado en 1962, por acuerdo de la CNT, la FAI y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias para reactivar la lucha contra el régimen del general Franco.}
¿Hay que lamentarse o felicitarse por la actual perdida de Fe en
Nos guste o no,
Y se puede decir aparentar porque, en ningún caso, sus conductas son la prueba de una praxis, de una acción real de demolición del orden capitalista imperante; pues, en el mejor de los casos, cuando tales proclamaciones no son demagógicas, de pura fachada, ellas expresan sólo los deseos de transmutar en realidades la retórica revolucionaria. Aunque en general sólo se hacen para dejar constancia de que no se ha renunciado al ideal manumisor, de que no se ha sucumbido al encantamiento reformista…
La pérdida de
Pues, querámoslo o no, tanto marxistas como anarquistas habíamos pensado y creído que
Es en tal disyuntiva histórica que marxistas y anarquistas coincidíamos en la misma Fe en y por
LAS CAUSAS…
Pero hoy sabemos lo que nos deparó la historia después. Cómo y en qué han acabado las Revoluciones triunfantes, las que se impusieron por la fuerza y se erigieron luego en sistemas dictatoriales, cuando no descaradamente totalitarios. Y esto es así porque esas praxis, esas acciones que se pretendieron o que, en algunos pocos casos, se siguen pretendiendo ser una Revolución, no sólo no cambiaron la relación de sometimiento y explotación, en el seno de esas sociedades, sino que, además, se demostraron incapaces de autocrítica y, en consecuencia, incapaces de poder evitar el volverse ancien régime…
Un siglo de Revoluciones triunfantes, habiendo pretendido todas, sin ninguna excepción, haber instaurado el socialismo, cuando no el comunismo, y acabado restaurando el capitalismo en beneficio de la burocracia transformada en nueva oligarquía. Y muchas de ellas, por no decir todas, tras haber impuesto el terror como forma de gobernar y controlar la población, una población convertida en asalariada del capitalismo de Estado.
Ante tal fracaso del ideal revolucionario confrontado con su praxis histórica, ¿cómo seguir teniendo fe en
Como es igualmente evidente que, al considerar como única propiedad sagrada la del Estado, es el derecho de propiedad que se hace de nuevo central y la propiedad estatal se convierte en el paradigma de todos los derechos fundamentales. Y que en tales condiciones sea la clase que detenta el poder y gestiona el Estado la única en aprovecharse del valor que el trabajo del pueblo produce. ¿Cómo pensar pues que esta clase pueda tener interés alguno en renunciar a los privilegios adquiridos? Al contrario, ella hará todo lo que esté en su poder para evitar que el pueblo pueda conseguir la socialización de los medios de producción; pues es evidente que preferirá, como así ha sido, la reconstitución del orden burgués históricamente hegemónico. Y aquí está el principal fallo de la profecía marxista.
Ahora bien, que esto haya sido así porque el “modelo” revolucionario seguido fue el marxista, es sin duda cierto; pero eso no quiere decir que si se hubiera seguido el “modelo” anarquista, tanto en la etapa insurreccional como en la post insurreccional, los resultados habrían sido fundamentalmente diferentes. No sólo porque no es legítimo suponerlo y aún menos afirmarlo, sin experiencias históricas probatorias, sino porque, impuesta
NECESIDAD DE RECONSIDERAR…
El problema es pues
¿Cómo pues no tomar en consideración esta inédita situación?
Por primera vez, en la historia de las luchas contra la explotación y la dominación, la alternativa no ha sido tan brutalmente evidente, tan clara y urgente: o salimos del capitalismo o seguiremos en la barbarie y avanzando hacia el abismo…Pues, con este sistema, además de la continuidad de la explotación y dominación capitalistas hay ahora el peligro de nuestra propia desaparición como especie. Y, sin embargo, es este modelo productivista y consumista el que siguen aplicando, en complicidad con las transnacionales capitalistas, hasta los que pretenden gobernar hoy en nombre del “socialismo”.
De ahí pues la necesidad y la urgencia de reaccionar antes que sea demasiado tarde para impedir que se realice tan terrible perspectiva, y, para ello, es necesario y urgente reconsiderar la idea misma de Revolución. No sólo para evitar nuevos fracasos sino también para hacer posible la multiplicidad de las resistencias y la creación de espacios comunes de libertad y creatividad. Algo que ya está a la obra, pues en estos espacios de resistencia y creatividad se encuentran ya anarquistas y marxistas denunciando los fracasos de esas Revoluciones que no quisieron o no supieron socializar los medios de producción y la fuerza de trabajo, que se quedaron en la sacralización del Estado y con ello contribuyeron a consolidar la ilusión, generadora de impotencia, de una supuesta efectividad global del poder capitalista.
Marxistas y anarquistas cuestionando la idea de la excepcionalidad del Estado como trascendencia de la sociedad, tanto en la base del poder actual del capital como en la del futuro poder revolucionario. No sólo por su inoperatividad probada sino también porque es una fórmula segura de generar sometimiento, derrotismo y pasividad. Y porque, además, el Estado y lo público son también formas de expropiación de la libertad y lo común; pues, sea privada o pública, la propiedad es y será enemiga de la libertad y lo común.
TRANSFORMAR
Ha costado comprenderlo y admitirlo; pero es obvio que, en tales condiciones, es mejor no tener Fe que tenerla. Y tanto más si ella es ciega e incondicional; sobre todo, tratándose de
Y de ello hemos tenido demasiados ejemplos a lo largo de este siglo de Revoluciones triunfantes, y todas, absolutamente todas, finalmente desvirtuadas, fracasadas. Además, la revolución no debe ser un acto de Fe, ni siquiera para construir un paraíso terrenal. Y mucho menos si este paraíso debe surgir de un cataclismo…
Ya en un artículo anterior he recordado como Heward Zinn nos advertía: “¡Cuidado con tales momentos!” Y lo traigo a colación porque, en efecto, yo también considero que el cambio revolucionario, que la revolución debemos comenzarla ahora mismo, empezando por deshacernos de las relaciones autoritarias en cada instante y lugar de la vida cotidiana, rompiendo la lógica de la obediencia que el poder, toda forma de poder, tratará de imponernos. Resistiéndole, practicando la desobediencia y dando el ejemplo de cómo deseamos vivir; pues son estas acciones, inclusive “las más pequeñas acciones de protesta en que participamos”, las que se convierten “en las raíces del cambio social”.
Es pues este desafío, radical y permanente al estado de cosas impuestas por el sistema dominante, el que prepara desde hoy el cambio revolucionario de mañana. Un cambio que no se anuncia con fanfarrias ni proclamas, y mucho menos con movilizaciones encuadradas por líderes y lemas. Un proceso que no es una creación ex nihilo sino de metamorfosis de la sociedad, que se hace presente en todas partes y en ninguna, impulsado por gentes con dignidad y coraje que defienden conscientemente sus formas propias de vida.
Es la insurrección de las conciencias que afirman su voluntad de existir libremente, sin relaciones de obediencia o de mando, en la igualdad y la autonomía, y sin la cual la revolución no sería más que una Utopía mesiánica y el revolucionario un acólito rezando incansablemente en las brumas teológicas de
lunes, marzo 15, 2010
La Izquierda con Valores v/s la Izquierda Hincha

La tozudez, la intransigencia, la crueldad, la insensibilidad ante la Comunidad Internacional del Gobierno Británico (Cubano) frente al problema de los (com)patriotas irlandeses (cubanos) en huelga de hambre hasta la muerte, recuerdan a Torquemada y la barbarie de la Inquisición en plena Edad Media.¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas, tras 60 días de huelga de hambre! Al lado de ese ejemplo, ¿qué fueron los tres días de Cristo en el calvario, símbolo durante siglos del sacrificio humano? ¡Es hora de poner fin, mediante la denuncia y la presión de la Comunidad Mundial, a esa repugnante atrocidad!Fidel Castro. 18-09-1981.58 Conferencia de la Unión Interparlamentaria.
Por
Existen muchos que suscriben la creencia de que es posible avanzar sobre la base de las puras ganas, la pachorra, el entusiasmo. Se olvidan que Colón llegó a destino gracias al astrolabio que le permitió trazar una navegación en dirección al poniente. Las carabelas no tenían remos como los barcos fenicios, los juncos chinos o los navíos vikingos, pero si los hubiesen tenido no habrían llegado antes a América sin el correcto uso del astrolabio, y el mando de quién lo interpretaba, por más empeño que le pusieran a su labor de remar y remar por el océano.
Es la correcta, la más cabal comprensión del mundo, la razón instrumental eficientemente empleada en la consecución de fines preestablecidos, el trabajo mismo, los brazos de los obreros de la revolución... pero nada de esto sería posible sin una convicción política nacida de un precepto moral que ya hemos internalizado, es más, de un sentimiento que nos fuerza a luchar en contra del mundo porque lo consideramos injusto, insuficiente, perfectible.
No sabemos cómo ese precepto se instala en nuestra consciencia, no sabemos si es posible enseñarse o debemos esperar a que madure en cada uno, como una semilla de una conífera capaz de soportar el hielo y el sol, y aún germinar tras un lustro o década. Lo cierto es que sin esa voz que surge en nosotros, que nos hace reaccionar y desarrollar una convicción política, lo único que podemos aspirar a ser es un mero hincha de un partido político, al cual apoyamos en los estadios, para ganar copas y campeonatos. Meros creyentes que han forjado su identidad no desde lo que quieren sino en función de lo que repudian. No son de izquierda, son antiyanquis, antipinochetistas, antiderechistas, etc. Sólo son pro izquierda accidentalmente pues su identidad consiste en ver en un otro, en un enemigo, lo que no quieren ver de sí mismos.
Para quién quiere transformar la humanidad no lo satisfacen las palabrerías usuales, en especial de la bulliciosa hinchada de izquierda. Es un error común el no reparar en la diferencia y por lo tanto, vaciar el agua sucia de la bañera con el bebé adentro, en otras palabras, meternos a todos en el mismo saco juzgando nuestras leales reflexiones con la traición permanente de quién quiere seducir, conmover o confundir en vez que convencer.
Que la izquierda hincha nos reitere hasta la saciedad un discurso vacío, maniqueo, pajero, usando los términos de mi amiga, no significa que la comprensión deba marginarse de la acción política, pues la cual, si pretende llegar a destino, debe ser reflexiva y eficiente, y si es de izquierda debe sustentarse en VALORES. El usar mayúsculas no es casual.
Se trata de imbecilismo ilustrado esa palabrería pajera y tramposa que confunde a la filosofía con los actos, a la reflexión con las acciones reflexivas. Me cuesta encontrar los VALORES en quienes crean o sustentan una filosofía pajera y que en vez que colaborar a la causa, la liberación de la humanidad, sólo enturbia el agua para que parezca profunda. Hasta cuándo con esa monserga creada por viejas apoltronadas para defender su chata de las moscas: los HECHOS son los HECHOS, los ACTOS son los ACTOS, y
Esto no es un mero intelectualismo, esto debiera ser un escándalo. Quienes confunden los hechos con los actos, los actos con la reflexión y la reflexión con los hechos y con los actos, no son capaces de COMPRENDER los hechos, de actuar reflexivamente, de perseguir fines para los cuales sus acciones políticas sean eficientes... si esto fuera poco el imbecilismo ilustrado hegeliano-marxista y la que lo parió es incapaz de ver a los VALORES, sencillamente no los ve, y como tampoco su precaria filosofía les impide comprender sus acciones, ellas son erráticas, penosamente mediadas con la actitud del hincha fanático que ha constituido su identidad sobre la base del odio a un “otro” en vez que en la politización del o los preceptos morales que lo compelen a actuar en el mundo para materializarlos.
No me referiré a la secuencia, hasta ahora interminable, de eventos desafortunados que han llevado a que la izquierda se haya emancipado, en vez que de la opresión del sistema de dominación, de los propios VALORES que la gestaron. Sería una paja abundar en aquello y cualquiera puede buscar en mi bitácora una decena de artículos al respecto y leerlos si está insomne. Sólo quiero dejar sentado que si la izquierda se organiza entre quienes comparten sus VALORES la pregunta de qué es la izquierda dejará de ser atinente pues ella sólo es acuciante entre quienes no los suscriben, entre quienes quieren adherir a algo, a un grupo, para sentirse parte de un plan o para odiar a un “otro” prefabricado para el cumplimiento de esa nefasta finalidad.
Porqué la mayúscula para hablar de VALORES, es debido a que me indigna* el silencio cómplice de la hinchada de izquierda, y aún más sus espeluznantes explicaciones ad hoc a propósito de la muerte de un preso político cubano en huelga de hambre.
En Kaos en la Red se publicaba la biografía del finado, detallando sin ninguna moderación su “prontuario” lo cual debiera llevarnos, necesariamente, a la conclusión de que está bien muerto. Es decir, se merecía agonizar por más de ochenta días y quizá debería haber sido objeto de mayores tormentos.
En un comentario en Facebook que leí apuradamente, por lo tanto no registré quién lo hizo pues preferí guardar en mi memoria qué había escrito, la muerte del preso político cubano se justifica del siguiente modo: “Sabes cuántos niños murieron hoy de hambre en el mundo, en Cuba no murió ninguno, la muerte de una sola persona no es argumento, menos si se omite en qué andaba metido”.
Eso último lo podríamos llamar la falacia de mezclar peras con manzanas y venderlas por sandías.
En primer lugar sí sé cuántos niños murieron hoy por hambre, TREINTA MIL, según las cifras oficiales (FAO-UNICEF), hasta SESENTA MIL dependiendo de las fuentes independientes. ¿Cambian esas muertes el hecho de que un preso político cubano agonice durante más de ochenta días? De ninguna manera.
En segundo lugar, si Cuba superó la mortalidad infantil por desnutrición en los últimos CINCUENTA AÑOS DE REVOLUCIÓN, Chile, también lo hizo, y no al costo de que esté agonizando algún preso político en sus cárceles, las que, son unas insalubres mazmorras indefendibles desde cualquier punto de vista.
Hasta la década de los ochenta la desnutrición infantil en nuestro país era un flagelo. En la década del treinta nuestro país ostentaba el récord mundial en mortandad infantil, no fue la revolución castrista quien le puso solución a eso, ha sido el propio capitalismo quién ha resuelto esos “problemas” junto con las innovaciones técnicas, en especial las sanitarias.
Hace menos de una década, cuando Argentina atravesaba el peor momento de su crisis económica, fue noticia la muerte de niños desnutridos en Tucumán. Fueron hechos relevados por ser excepcionales, en el cono sur de América del sur la muerte por desnutrición infantil está erradicada hace décadas, en eso están contestes las cifras de UNICEF, FAO y PNUD.
Es más, en los países en donde mueren los niños de hambre, abundan también los presos políticos, las guerras civiles, externas y la represión en contra del pensamiento y la información.
La razón por la cual parte de la izquierda o guarde silencio, o ensaye respuestas incomprensibles ante un hecho indefendible es porque o han olvidado sus valores o simplemente no los tienen. De tanto que el marxismo hegeliano ha fusionado la maquiavélica ligazón entre medios y fines, y la defensa de estados totalitarios, la hinchada de izquierda ha olvidado el humanismo que en algún momento la llevó a oponerse a la explotación en particular y a la dominación en general. Al carecer de valores, desde el principio o por atrofiamiento, no es capaz de construir un argumento que confronte el dilema moral a que nos enfrenta la muerte del disidente cubano. En palabras sencillas, si quisiéramos escuchar a un dictador que nos diga que el occiso era un demonio, un enemigo del régimen, revisaríamos los abundantes archivos de nuestra propia dictadura y la palabrería de Francisco Javier Cuadra o del mismo Pinochet. Si quisiéramos enterarnos es la hora de rentabilizar los diez mil millones de pesos que nos costó el museo de la memoria, los cuales están arrojados a la basura si lo que debemos recordar aquí se nos olvida allá.
Los pecados que haya cometido un ser humano no son un argumento válido para infringirle un sufrimiento equivalente. Ya lo decía el Marqués de Beccaría hace más de dos siglos: “las penas crueles no hacen más que encallecer nuestra compasión, exigiendo cada vez una dosis mayor de crueldad para saciar nuestra sed de castigo.” Me pregunto si aún fuera gracias a su muerte que se salvaran treinta mil niños cubanos hambrientos si ese era el modo en que debía ser sacrificado.
La pregunta es impertinente, pues ya la prensa de la hinchada ha sentenciado que era un cubano “canalla”, o gusano, como dicen por ahí. Como las penas más crueles que se oponía Beccaría, esas que seguramente usted conozca por el capítulo primero de Vigilar y Castigar de Michel Foucault, un descuartizamiento que concluye en el descabezamiento por hacha y la quema de las partes del cuerpo, seis en total, desperdigadas en la plaza pública, al disidente cubano se lo ha sometido al escarnio pos mortem, a la denigración de sí, de su acción y hasta de su familia.
Era tan malo este “gusano” que quemamos su famélico cuerpo una vez muerto, lo culpamos de la crisis económica, de la incompetencia y corrupción de los líderes de un proyecto fracasado que la hinchada de izquierda insiste en llamar revolución.
La incapacidad de ver lo que ocurre en la isla, de poder evaluarlo moralmente, es demostración palmaria de que la izquierda no se enfrenta tan sólo a una crisis, a una falta de cuadros producto de una campaña de alienación emprendida por el gran capital, la conspiración del flúor en el agua potable o que las manchas solares potencien conductas proderechistas en las masas. La marginalidad e irrelevancia a que nos enfrentamos es a causa de la incapacidad de estructurar un proyecto político que emerja del corazón, sea comandado por la mente y sea defendido con los brazos, en ese estricto orden.
* Utilizo deliberadamente el término escogido por Boltansky y Chiapello. El nuevo espíritu del capitalismo. Nos hacemos de izquierda porque nos indigna lo existente. Existen cuatro fuentes de indignación que conducen a cuatro izquierdas distintas. El primer capítulo de este libro, y en donde se contiene la distinción señalada, se puede descargar en la sección libros de rebelión.org.