Cantopolítico: septiembre 2010

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

domingo, septiembre 19, 2010

Fragmento de Las puertas de la percepción (Aldous Huxley)


"Es así como deberíamos ver", decía una y otra vez, mientras miraba mis pantalones, los enjoyados libros de los anaqueles o las patas de mi silla. "Así es como deberíamos ver; así son realmente las cosas." Y, sin embargo, había reparos. Porque si viera siempre así, nunca se querría hacer otra cosa. Bastaría con mirar, con ser el divino No-mismo de la flor, del libro, de la silla, del pantalón. Esto sería suficiente. Pero en este caso, ¿qué sería los demás? ¿Qué de las relaciones humanas? En la grabación de las conversaciones de aquella mañana, hallo constantemente repetida esta pregunta: "¿Qué hay acerca de la relaciones humanas?" ¿Cómo se podrían conciliar esta bienaventuranza sin tiempo de ver como se debería ver con los deberes temporales de hacer lo que se debería sentir? "Deberíamos ser capaces de ver estos pantalones como infinitamente importantes", dije. Deberíamos... Pero, en la práctica, esto parecía imposible. Esta participación en la gloria manifiesta de las cosas no dejaba sitio, por decirlo así, a lo ordinario, a los asuntos necesarios de la existencia humana, y, ante todo, a los asuntos relacionados con las personas. Porque las personas son ellas mismas y, en un aspecto por lo menos, yo era ahora un No-mismo, que simultáneamente percibía y era el No-mismo de las cosas que me rodeaban. Para este No-mismo recién nacido, el comportamiento, la apariencia y la misma idea de sí mismo habían dejado momentáneamente de existir y, en cuanto a los otros Sí-mismos, sus antes semejantes, no parecían realmente desagradables -el desagrado no era una de las categorías en función de la que estaba pensando-, sino enormemente ajenos. (...)

"Estas son las cosas que deberíamos mirar. Cosas sin pretensiones, satisfechas de ser meramente ellas mismas, contentas de su identidad, no dedicadas a representar un papel, no empeñadas a representar un papel, no empeñadas locamente en andar solas, aisladas del Dharma-Cuerpo, en luciferino desafío a la gracia de Dios." (...)

Pero, entretanto, mi pregunta quedaba sin contestar. ¿Como esta percepción purificada podía conciliarse con el debido interés por las relaciones humanas, con los necesarios quehaceres, para no hablar de la caridad y la compasión práctica? Se renovaba el muy viejo debate entre los activos y los contemplativos; se renovaba, en lo que a mi se refería, con una acerbidad nunca sentida. Por que hasta esta mañana, había conocido la contemplación únicamente en sus formas más humildes y ordinarias, como un pensar discursivo; como el trance creador en poesía, pintura o música; como una paciente espera de esa inspiración sin la que ni el más prosaico escritor puede aspirar a realizar nada; como ocasionales vislumbres al estilo de ese "algo mucho más profundamente interpuesto" de Wordsworth; como un sistemático silencio que lleva a veces al atisbo de un "oscuro conocimiento". Pero ahora conocía la contemplación en sus cumbres. En sus cumbres, pero no en su plenitud. Porque, en su plenitud, el camino de María incluye el camino de Marta y lo eleva, por decirlo así, a su propio poder superior. La mescalina abre el camino de María, pero cierra la puerta del camino de Marta. Procura acceso a la contemplación, pero a una contemplación que es compatible con la acción y hasta con la voluntad de actuar, con la misma idea de actuar. En los intervalos entre sus revelaciones, el tomador de mescalina se inclina a la impresión de que, si bien en cierto aspecto todo es supremamente como debe ser, en otro hay algo que anda mal. Su problema es esencialmente el mismo que afrontan el quietismo, el arhat y, en otro nivel, el paisajista y, en otro nivel, el pintor de naturaleza muerta humana. La mescalina no puede resolver nunca este problema; solo puede plantearlo, de modo apocalíptico, a aquellos que nunca se habían visto ante él. La solución completa y final solo puede ser hallada por quienes están dispuestos a aplicar la buena clase de Weltanschauung mediante la buena clase de comportamiento y la buena clase de vigilancia constante y espontánea. Por encima del quietista está el contemplativo-activo, el hombre que, según la frase de Eckhart, está dispuesto a bajar de séptimo cielo para llevar un vaso de agua a su hermano enfermo. Por encima del arhat, que se retira de las apariencias a un Nirvana totalmente trascendental, ésta el Bodhisattva, para quien la Identidad y el mundo de las contingencias son una cosa, y (...) cada una de estas contingencias es una ocasión, no solamente de contemplación transfiguradora, sino también de la caridad más practica. Y en el universo del arte, por encima de Vermeer y los otros pintores de naturalezas muertas humanas, por encima de los maestros paisajistas chinos y japoneses, por encima de Constable y Turner, de Sisley y Seurat y Cézanne, está el arte que todo lo incluye de Rembrandt. Son nombres enormes, eminencias inaccesibles. En cuanto a mi, en esta memorable mañana de mayo, no podía menos que estar agradecido a una experiencia que me había mostrado, más claramente que nunca antes, la naturaleza última del problema y su solución completamente liberadora.


jueves, septiembre 16, 2010

Víctor Jara - Pensamiento



Nuestro deber es luchar segundo a segundo para darle a nuestro pueblo su propia identidad, su identificación con el folclore, que es el lenguaje más auténtico que posee el pueblo y, a través de la canción popular, ayudarle a entender la realidad, la de sus amigos y enemigos y, a través de la música, ayudar a nuestro pueblo a desenmascararlo todo, a transformarlo todo: no con profecías paternalistas, sino junto a ellos. (Víctor Jara)

Nosotros somos porque existe el amor,y queremos ser mejores, porque existe el amor y el mundo gira bueno, crea, se multiplica porque existe el amor. Nosotros, a los que nos dicen cantantes de protesta, creemos que el amor es lo fundamental. El amor y la relación del amor de un hombre con una mujer, de una mujer con un hombre o del hombre con sus semejantes, con sus hijos, con su hogar, con la patria, con el instrumento que trabaja, es vital. Es la esencia de la razón de ser del hombre. Por eso que no puede estar ausente de la temática de un cantor popular.

Chile, más o menos por ahí por el año 67, comienzos, apareció un disco de Violeta Parra con canciones donde ella hablaba de la verdad, de lo auténtico, de lo verídico, de lo real de Chile. Porque Violeta Parra ya había dedicado prácticamente 40 años de su existencia a cantar canciones que ella recopilaba, las canciones que el pueblo canta a través de toda la geografía de Chile, que canta por tradición, que pasan de abuelos a padres, de padres a hijos. Y de pronto apareció esto, que causó una conmoción y nosotros sentimos, un grupo de compositores, que ese era el camino que la canción debería tomar en nuestro país. Es decir, un grupo de personas que pensaba que ya basta de música extrangerizante o de música que no nos ayuda a vivir, que no nos dice nada, que nos entretiene un momento y nos deja tan huecos como siempre, y comenzamos a hacer este tipo de canción. Y justo en el momento cuando los trabajadores en mi país comienzan a unirse en lo que pronto se llamaría la Unidad Popular y que obtuvo el éxito que sabemos en los años 70. Así que fue una canción que surgió de la necesidad total del movimiento social en Chile. No fue una canción aparte de eso. Violeta marcó el camino y por ahí seguimos.

Hubo un momento, en Europa, en Estados Unidos, cuando surge el término protesta, de una juventud que traía la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, y surge ponte tú, Pete Seeger, Joan Baez, Bob Dylan, que cantan una canción pacifista, que cantan una canción esencialmente que critica y denuncia esta sociedad que los ha llevado casa a la ruina moral. Ese término me parece muy acertado entonces. Posteriormente en Latinoamérica empieza la juventud a vibrar más con el acontecimiento social de sus propios paises. Y empieza a rebelarse, empieza a unirse a trabajadores del campo, de la ciudad, para manifestar esta rebeldía y hacerla conjuntamente con los trabajadores una especie de protesta del sistema o protesta de lo que se puede decir concretamente de un sistema imperialista que maneja nuestras riquezas y que manejas nuestras vidas en el fondo. Entonces empieza a surgir en nuestro continente un tipo de canción rebelde.

Nuestro país, que vive momentos históricos, que nos ha tocado la dicha vivir. Difíciles, porque claro, siempre cuando uno cambia de posición, cuando cambia de estructura mental no es fácil y hay muchos sin sabores. Pero dentro de estos sin sabores, también hay grandes alegrías, profundas alegrías, y esa alegría no tiene límites cuando está construida por jóvenes y trabajadores de todo el país, que están junto de la mano por el único afán de construir un país libre, soberano, digno


Yo lejos un poco de mi patria, pero cerca porque pareciera que estuviera en el corazón de ella aquí junto a ustedes.

Víctor Jara.
Agosto de 1973, Perú.


viernes, septiembre 10, 2010

Y esta es una celebración de la alegría de creer en ciertas cosas que la muerte no puede matar

Wolfgang Mattheue - Requiem for Victor Jara

Este es un homenaje a la pasión de vivir, iluminada por la viva memoria de un compañero asesinado, y esta es una celebración de la alegría de creer en ciertas cosas que la muerte no puede matar. (Eduardo Galeano)

Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquí cayeron. Y no se extinguirá la hora en que caíste. Aunque miles de voces crucen este silencio. (Pablo Neruda)

miércoles, septiembre 08, 2010

Defensa de la alegría


A los compañeros de lucha

Y sin perder la ternura,
me transmitieron la lucha.
Que sin perder el llanto
ante la impotencia de cambiar
la opresión de los oprimidos,
me transmitieron la fuerza
de dejar el llanto
de dejar la impotencia,
y ponerme al lado de los agobiados
y levantarme contra los tiranos...


Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar

y también de la alegría.

viernes, septiembre 03, 2010